MIRADAS


Miradas, roces, palabras con doble sentido…sensaciones, imaginación, deseo, dolor, excitación, sentimientos…y al final alguien se lanza!

Me besó mal, rápido, como si me hubiese robado un beso, me sentía enloquecer, me iba y no sabría nunca que había pasado porque nunca volveríamos a vernos. Ese instante, ese momento, necesitas pensar, preguntas a miles pero nadie te responde, ni siquiera la conciencia, no estoy dentro de mi, ¿dónde habré ido? ¡Céntrate! Piensa, piensa… ¿Quién tiene las respuestas? Él.

-¿Me has robado un beso?
-Si.

Enmudecieron las palabras, corazones desbocados, los pensamientos han volado a lugares donde los tengan en cuenta, aquí nadie va a escucharlos. Los sentidos son los que nos envuelven, el tacto, el olor, el sabor, la vista, el sonido, todos son correspondidos, piel suave, olor intenso, sabor dulce, ojos preciosos, suspiros entrecortados…

No es mi tipo, yo no soy su tipo, lo sé, pero hay algo que nos empuja a estar juntos, a desear comernos el uno al otro y no hay explicación posible. Esto no llegará a ninguna parte, se va a otro país para no regresar, así que esto es un principio-despedida…amargo…¿Qué estoy haciendo? ¿Qué hace él? Historias condenadas al fracaso las hay a porrillo en cada esquina, ¿por qué no en esta?

Un beso suave, lento, lentísimo hasta hacer daño, las manos se nos escapan rebuscando entre las ropas del otro, todo es raro, diferente, conocemos el final de la historia pero seguimos construyendo puentes alternativos. Camisas en el suelo, zapatos olvidados quedan en el rincón. Pruebo el sabor de su piel, recorro su pecho con mis labios, dibujo largos caminos con mis dedos, exploro cada escondite, él descubre los míos, nos necesitamos aunque solo sea en ese momento, no podemos separarnos. Dicen que hay sexo sin amor, no lo creo, si bien entiendo que sea un amor efímero y que este dure lo que dure el sexo.


¿Será así esta vez? Será sexo y punto, los dos creemos que si, solo el tiempo lo dirá. Me repatea pensar así, en plan ¡soy una mujer y necesito estar enamorada! Nooo, no quiero, pero en estos temas no hay reglas ni conciertos, viene como viene…

El placer me arrastra hasta este mundo irreal, sus manos y sus besos me hunden en su cuerpo, el suyo en el mío, lento, muy lento otra vez, nos balanceamos uno dentro del otro, no puedo dejar de besar su pecho, sus labios, acariciar su espalda, enredarme en su pelo, llevarlo hasta el fondo de mi pozo, abandonarme sintiéndome acompañada.

Ese momento es irrepetible, el gozo, la lujuria que nos une, nos hace sentir cosas incongruentes y sentirnos maravillosamente bien al hacerlo, incomprensible.

Todo va cambiando, lo lento se transforma en veloz, los besos en mordiscos, las caricias en arañazos, el abandono en egoísmo, el sexo transforma sensaciones, su vacío se convierte en mi plenitud, por un momento no estás en el mundo. Él y yo.

Perfección. Alguien dijo: la perfección no existe.

Es de madrugada el barco zarpa, no lo veo en la cubierta, acordamos que no habría despedida…
Si alguien te propone una locura…¿Qué haces?¿ aceptas...aunque no te ofrezca todo lo que tu quieras...

Dar y recibir





-¿Te apetece tomar algo?


-Yo prefiero que me folles, pero como tu quieras…



Y no hay más palabras, solo sonidos, roces, caricias, suspiros, jadeos, sudores, ropa cayendo sobre el suelo, besos, muchos besos, mordiscos, lenguas húmedas, sexos calientes, alguna risa, algún tropiezo, tenerlo todo…no tener nada.

Así es el sexo, pasiones que se desatan y explotan, sensaciones que se imaginan y se palpan, suspiros al oído, caricias en el ombligo, calor en el estómago y fuego en el alma.



Me rodea con sus brazos inquietos, caricias infinitas que resbalan por mi piel como si estuviese plagada de caminos, me besa con esos labios dulces llenos de ternura, juega con los míos, respondo con bocados hambrientos, me olvido de todo, me concentro en el momento. Mis pechos lo esperan, sus manos los reciben, su lengua los atormenta, mis manos acunan su cabello, mi cerebro pierde el norte, me rindo, sucumbo a todos y cada uno de los instantes, el dolor de un mordisco, el gusto exquisito de un mimo sobre la herida.

Dar y recibir.

Beso su cuello, beso su pecho, me arremolino en su vientre, desciendo al paraíso que emerge entre nuestros cuerpos desnudos esperando mi boca, mis dientes, mi lengua, ansiosa, juguetona, atrevida, ¡me encanta! Entra y sale de mi boca creciendo más y más, oigo su respiración, exhalaciones anhelantes, más despacio, juegos de adultos.

Dar y recibir.

Me empuja entre sorpresa y desconcierto, un lecho nos espera, palpito por dentro, espero sus labios, sus manos, sus dedos sabios. Arrodillado ÉL en el suelo, mi sexo en el precipicio a salvo en su boca, movimientos certeros, ritmos sin pausa, tocar el cielo,

Dar y recibir.



volver a pisar el suelo…