en un luegar imaginario...

En un lugar imaginario donde nuestros cuerpos son perfectos donde los años no han pasado y nos encontramos en nuestro mejor momento siento la necesidad física de agarrarte con violencia, de arrinconarte contra la pared, de besarte con furia, quitarte la corbata, arrancarte los botones de la camisa, lamer tu pecho, morderte con fuerza, bajarte los pantalones hasta los tobillos, romperte los calzoncillos y comerte por completo, hacer que gimas, que supliques que llores de impaciencia,, que tu sexo explote en mi boca bajo el influjo de mi lengua, en un lugar imaginario……de mi mente.

ABURRIMIENTO


Estoy sola, eso es raro, debería disfrutarlo y relajarme un rato, pero ya me he dado un baño de espuma, me he restregado aceite perfumado por todo el cuerpo y vestido con lencería fina, me he maquillado, vestido y ¿ahora qué?¿? no tengo nada que hacer. La desidia se apodera de mí, me tumbo en la chaise-longue y me fumo un pitillo, enciendo el televisor pero nada capta mi atención todo me aburre.


Miro mi teléfono móvil, no tengo mensajes ni llamadas perdidas. Miro mi correo electrónico, nada, vacío, el mundo sigue girando y yo estoy en casa perdiéndomelo. No puedo seguir así necesito algo de acción.

Mando sms a él:

-q hces?¿

-trabajar

-y eso pk? Es viernes!

-me pagan a fin de mes y si no lo hago dejan de hacerlo

-yo no qiero que trbjes

-y que quieres que haga? Tengo que pagar facturas!

-yo t las pagaré!

-ja! A cambio de qué?

-no lo sbes? sexo!

-estaría bien…

-a q speras?

Pasan dos minutos y no hay contestación, reenvío último sms.

Responde!

-20 min. Y busco excusa!

-15

Ha sido divertido, me gusta pensar que lo he puesto nervioso pero apenas ha durado unos minutos y vuelve a apoderarse de mí la apatía. Voy a la nevera, podría ir a hacer la compra pero no me apetece ver esos rostros medio cerosos bajo la luz de los fluorescentes mortecinos, agarro plátano maduro y vuelvo a la chaise-longue y a mi televisor sin nada que ver, pasando de canal en canal. Sonrío con el plátano ya abierto ¡la de cosas que se pueden hacer con una fruta como esta!

Suena un sms!

-tema zanjado, mi alquiler este mes lo pagas tú!

-de mnto no tengo pk hacerlo!

-abre puerta

Voy a la puerta de mi casa todavía con el plátano a medio comer en la mano, miro por la mirilla y allí está él sonriendo. Le dejo entrar, su sonrisa sigue en los labios.

-Hola, ¿estás sola?

-Si estoy merendando, ¿quieres merendar conmigo?

-Aparte del alquiler ¿también me darás de comer?

-Te daré todo lo que quieras si eres capaz de complacerme

-En ese caso….

Se acerca rápidamente y me besa, en mi boca quedan restos del último bocado de plátano que había comido, a él no le importa y juega con su lengua en mi interior degustándolo. Tiro lo que queda de mi merienda al aire, creo que habrá aterrizado por la cocina pero me da igual, él está aquí!

Me empuja contra la pared sin dejar de besarme, de mi garganta sale sin querer un gemido, noto como se excita al escucharlo, su boca a dejado la mía y sus labios descienden por mi cuello, sus manos agarran mi culo apretándolo fuertemente. Mis manos manchadas de plátano desabrochan su camisa, aflojan la corbata pero no se la quitan, esos botones tan pequeños se me resisten, el cinturón y sus pantalones no lo hacen, mi vestido tampoco.

Ya no llevamos más que la ropa interior y él, además, sus calcetines, intento seguir con mi merienda y es su miembro lo que me estoy comiendo con deleite, le oigo suspirar ahí arriba, muerdo con furia, succiono, la saliva rueda por mi barbilla, es dulce como el plátano maduro que estaba comiendo pero mucho más firme, duro, mis dientes resbalan a lo largo de todo el tronco apretando deliberadamente parando de golpe con toda la intención, empuja él entonces y pierdo el equilibrio quedándome en el suelo sentada. Me mira jadeando al mismo tiempo, su mirada cargada de excitación, veo que en ese momento no le importa nada, solo me quiere a mí, me desea a mí, es ese momento en el que no podría negarse a nada de lo que le pidiera, no hay retorno. Incitado por cómo me relamo su líquido de mis labios se sienta a mi lado respirando agitadamente, me coge un pecho con su mano y lo aprieta fuertemente, yo protesto pero él me ignora consciente de mi mirada turbada, lo muerde con dureza, duele pero me sorprende el placer que eso puede darme y no vuelvo a quejarme. Nos perdemos con las manos y la boca el uno en el cuerpo del otro aunque ahora se hace difícil distinguir quién es quién. Noto sus dedos en mi húmedo sexo, sus labios en mi vientre, me retuerzo de placer, agarro su miembro y bailo con él entre mis dedos, acelera sus movimientos con furia, me come como yo lo hacía con el plátano, me estoy fundiendo entre sus labios, mi deseo aumenta y aumenta, anhelo tenerlo en mi interior, necesito su dureza entre mis muslos, pero insiste en seguir merendando y retira su miembro de mis manos dejando que estas se deslicen por sus rizos dirigiendo cada uno de sus movimientos. Me abandono por completo, mis gemidos se aceleran, se convierten en pequeños gritos enajenados, todo cesa de repente, lo miro completamente desconcertada, nos quedamos quietos mirándonos, yo perdida, él, poderoso, sonriente, complacido, engrandecido, me dice:

-crees que te estoy complaciendo?

No puedo articular palabra me lanzo poseída a sus labios con mi sabor en ellos, nos fundimos en un beso profundo, sus dedos mecen mi sexo que explota sobre ellos empapando toda su mano, el suelo. Abandona mis labios para beber de él, succiona fuerte y presiona cada resquicio, sigo temblando de placer con cada movimiento. Se incorpora un poco, lo justo para que su miembro quede a las puertas de mi sexo y se introduce con una sacudida rápida, violenta arrancándome otro grito pero esta vez es un grito descomunal, extraordinario, titánico y no dejan de llegar más como ese en cada envestida, uno detrás de otro, y otro más, y otro arrancados desde lo más profundo de mi interior levantándome hasta el cielo con cada uno, lo más parecido a ver a Dios, el paraíso en la tierra, el placer sobre todas las cosas, el amor hecho acto, el sexo hecho amor.

Nos quedamos abrazados unidos por nuestros sexos, exhaustos, agotados, inflados por el placer que acabamos de recibir el uno del otro.

Completamente complacida acepto pagar el alquiler del resto de su vida!

APATÍA, IMPASIBILIDAD y antónimos...



ÉL



apatía.


(Del lat. apathīa, y este del gr. ἀπάθεια).


1. f. Impasibilidad del ánimo.


2. f. Dejadez, indolencia, falta de vigor o energía.




impasible.

(Del lat. impassibĭlis).

1. adj. Incapaz de padecer o sentir.

2. adj. Indiferente, imperturbable.







ELLA




Antónimos de apatía:






Anhelo en cada minuto, calor en cada mirada, deseo en cada roce, energía en cada beso, euforia con las pequeñísimas cosas que a su apatía se le escapa, impulsos… intenta reprimirlos aunque algunas veces no lo consiga (gracias a dios), gusto…su sabor increíble, pasión en cada pensamiento, preocupación por como estará en este momento, ánimo… no le falta y espera que sea suficiente para dos.






Antónimos de impasible:






Acalorada se siente cuando él está delante, apasionada soñándole, excitable pensándole, inquieta, intranquila, miedosa, sensible, susceptible… cuando le espera.






Sus momentos son antónimos…cuanto tiempo será así?¿ pasará su apatía?¿? finalizará antes el ansia y anhelo de ella?¿? caerá ella en tú impasibilidad?¿?¿

mi vecino, parte II




Llegó a la hora prevista, nos desnudamos despacio el uno al otro entre besos y mordiscos, sus manos acariciaron mi sexo diestramente, las mías se deslizaron sobre su firme pecho agarrando con furia su verga, pequeñas gotas de su interior mojaban ya mis caderas.

Todo el día había estado pensando en como sería de mal amante para que una chica joven se hubiese quejado de alguien tan bien parecido, tenía curiosidad aunque me preocupaba también que mis instintos no quedasen satisfechos y tuviera que acabar satisfaciéndome yo misma o llamando de urgencia a alguno de mis amantes que nunca fallan. No es la primera vez que tengo que llamar a Álvaro para decirle que venga a casa porque necesito un buen polvo, pero Álvaro siempre pedía explicaciones y se moriría de la risa si le explicaba como había llegado a aquella situación. Intenté no pensar en eso y analizar todos los movimientos de mi joven vecino.

Besaba suave, a mi me gustan los besos suaves, por ahí iba bien, sus manos recorrían mi cuerpo con decisión, se entretenían lo justo en los lugares adecuados, menos una vez que casi me destornillo de la risa cuando con un dedo aprisionaba mi cachete izquierdo masajeándolo como si se tratase de mi orificio posterior, imagino que se dejó llevar por la emoción y equivocó distancias, delicadamente le cogí su mano y la acerqué al lugar correcto. Me fue empujando poco a poco hasta la mesa del salón, donde acabó por tumbarme. Abrió mi sexo con las dos manos, se separó una distancia suficiente para observar y se lanzó con hambre sobre él, su lengua estaba fresca, sus movimientos dulces y lentos arrancaron de mi garganta algún que otro gemido. Él no decía palabra, ni quejido, ni jadeo ni ningún suspiro que me diese alguna pista de cómo estaba él. Todo lo que estaba haciendo hasta ahora era más que correcto, se estaba preocupando de que yo estuviese complacida y se esmeraba por conseguirlo. Mi cuerpo me delató y mi orgasmo vibró bajo su lengua, empezó en el estómago con ese calor que te inunda, que arrasa buscando un camino por donde arrojar un gran estallido de humedad, despacio dejo de saborearme para meterse dentro de mi, yo suplicaba en mi interior que me empalase con su herramienta, se tumbó sobre mi, su peso casi me ahogaba, el preservativo que le obligué a utilizar hizo que prácticamente ni me enterara de que ya estaba dentro, unos movimientos de cadera rápidos y cortos muy cortos apenas unos segundos, intenté moverme yo, no podía, su pecho me cortaba el espacio, ¿Qué estaba pasando? ¿Dónde estaba el joven atento de hacía apenas unos segundos? Yo quería más, ya no más corridas no sino un final al menos un final, deseaba que me galopara, que me mortificara metiendo y sacando su miembro. Quería desear con locura, complacer y recibir, pero lo único que salió fue un miembro flácido, con lo cual deduje que prácticamente explotó en el momento de entrar. Ja! Ahí estaba el fallo, la queja, imaginé a jóvenes deseosas de un orgasmo doloridas por el deseo no colmado.

Me besó en los labios con su habitual ternura, me acarició la mejilla un instante y se separó rápidamente de mí dejándome sobre la mesa tal cual, con las piernas en alto y el sexo anhelante, como un pavo preparado para el relleno el día de Navidad.

Se vistió en un abrir y cerrar de ojos y se quedó esperando mi veredicto….

No pude decirle nada, no fui capaz de explicarle lo mal amante que era, es que ni yo podía creerlo, algo tenía que haberle pasado, aquello no era normal! Le despedí como pude, no dejaba de pensar como podría arreglarlo. Desesperada llamé a Álvaro, no tardó más de quince minutos en llegar, me folló en el mismo recibidor con ansia, con dureza, con rabia, justo lo que yo necesitaba, pero claro luego quiso las explicaciones… tuve que contarle la verdad…creo que todavía se esta riendo…él tiene las cosas muy claras, si no follas bien, son dos o tres oportunidades y si no mejoras… mejor no vuelvas a llamarlo, pero yo…porqué seré tan retorcida… algún arreglo tendría que tener… el chico valía la pena!!!

Le damos otra oportunidad?¿

Amigas


Durante todo el día tuve presente la conversación con el joven vecino del cual no se me ocurrió preguntar el nombre. ¿Tan malo sería en la cama como para pedir ayuda? Aunque al principio estuve enfadada por despertarme temprano y por el descaro de la situación, en el fondo inflaba mi ego de una manera tremenda, me sentía especialmente sexy, ¡con el guapo subido! Pensaba constantemente en cual sería su comportamiento si le decía que aceptaba a ser su maestra, ¿cómo sabría él que yo era la persona indicada? Tendría que preguntárselo porque me intrigaba muchísimo. Mi vecino era guapo sin duda, así que debería tener mucho éxito entre la gente de su edad, ¿cómo era posible que no hubiese ido aprendiendo con el tiempo?

Las mujeres más jóvenes lo quieren todo hecho, si un chico no les agrada no pierden el tiempo con él y se buscan otro que les satisfaga sin complicaciones pero no se dan cuenta de que desperdician grandes potenciales, como creo yo que será mi vecino, estoy convencida de que con paciencia y dedicación cualquiera puede llegar a ser un buen amante, al menos un amante tipo medio, no vale decir ¡con este no se puede hacer nada y dejárselo a otra! Podría decirse que es nuestra responsabilidad que los hombres no nos satisfagan sexualmente aunque puede que a alguien le resulte machista mi comentario, no lo es, si a mi me gusta que me hagan algo especialmente pido que me lo hagan y explico como hacerlo, si no tienes esa confianza ¿cómo puedes dejar que se metan dentro de ti? Caí en la cuenta que alguna de las parejas de mi vecino le habría dicho algo puesto que había venido a mi casa buscando ayuda, ¡quizá no esté todo perdido con las jóvenes!

Con todos estos interrogantes, disertaciones y verdades que caían una sobre otra, se me fue pasando la mañana y llegó la hora de la comida, normalmente acostumbra a ser frugal en cualquier local de los alrededores pero Marisa y Ana vinieron a buscarme para que las acompañara. Las dos estaban de lo más misteriosas hasta que llegamos donde Pedro, el restaurante donde siempre tienen libre un rincón de lo más íntimo disponible para nosotras, además, Pedro nos encanta, nos piropea, nos halaga, nos escucha y a veces hasta nos invita a cafés, seguramente es porque se ha acostado con las tres y cree que así vuelva a repetirse, no sería de extrañar porque ¡tiene un trasero que es una perdición!

-Venga chicas ya podéis ir soltando lo que os estáis callando.

- Mira que eres Pandora, siempre nos descubres-dice Marisa

- Es que es muy fácil, se os nota en la cara, ¡hoy habéis follado! Seguro, lo que ocurre es que hay algo más, ¿Con quien?

- Jajajaja, no podemos esconderte nada, además no queremos estamos deseando contarte!-dice Ana estallando en carcajadas.

-Vale yo empiezo- dice muy seriamente Marisa- resulta que hoy no me ha dado tiempo de maquillarme en el autobús, ya sabes que siempre lo hago pero el conductor hoy tenía ganas de charla y no he llegado ni a sentarme, pues vale, llego a la oficina le digo a Ana que me preste lo suyo y me voy al servicio, abro el neceser y además de todos los potingues me encuentro con un mini vibrador, por dios ¡a las nueve de la mañana hay cosas que impactan!

- Ni te lo imaginas- digo yo.

- Ja! Tu también tienes algo que contarnos, ¿verdad?

- Verdad, ¡pero vosotras primero!

- Vale, vale, apúntatelo Ana que seguro luego no quiere contarlo. Sigo, cojo el vibrador salgo en busca de Ana que estaba tomando café en la sala de reuniones, entro y la veo al lado de la máquina, voy hacia ella con el vibrador en alto y le pregunto para que coño necesita ella un vibrador con el pedazo de maromo que llevaba anoche colgado del brazo. No le da tiempo a responder porque justo detrás de la puerta estaba José, el de administración, que se carcajea de nosotras diciendo que vaya cosa tan pequeña con la que nos contentamos. Empieza una batalla verbal entre los tres entre risas y fanfarronadas, que si tu, que si yo, que si no te atreves, que eres un fantasma, que lo soy pero con motivos, que hay que ver que labia, total a lo que vamos, acabamos los tres encerrados en la sala de reuniones y si, ¡hemos tenido sexo del bueno los tres!

- No sé como no se os ha ocurrido llamarme, no he tenido prácticamente nada que hacer en toda la mañana

- No te lo vas a creer pero nos hubieras hecho mucha falta-dice Ana- casi entre las dos no podemos con ese semental, pero al final lo hemos dejado seco, ¿verdad Marisa?

- uf si, ¡todavía me escuece! Jajaja

- Ni te imaginas que envergadura tiene, muy por encima de la media, y sobre lo que le dijimos antes de que era un fanfarrón pues estábamos muy equivocadas, tiene unos abdominales que te mueres, duros como la piedra, no tiene marcas de bañador además creo que no es moreno de rayos, depilado, y muy diestro con manos y labios, muy a nuestra altura- sigue contando Ana- Nos tenía a las dos sin bragas sobre la mesa de juntas, le daba tiempo de todo, si su lengua rondaba mi sexo movía una mano en el de Marisa y otra la alternaba entre mi boca y los pechos de Marisa, intercambiaba posturas como por arte de magia, de pronto su boca me volvía loca como de pronto lo era su mano. Hacía bailar sus dedos dentro de la vagina con maestría, me ha hecho pedirle por favor que me metiera su verga dentro, ¡he suplicado! ¡No me lo puedo creer! Además se ha hecho de rogar porque cuando yo ya no podía más y me estaba corriendo con su dedo se ha subido encima de la mesa y me ha dado su asta para que me la comiera, ¡Joder que acababa de tomarme un café!

-En esas estaban, ella se la comía a él, él la masturbaba con el dedo y… ¡me lo comía a mi!, ha sido buenísimo- explica Marisa entusiasmada- en ningún momento ninguna de nosotras ha tenido que pedir nada, él se nos adelantaba en todo justo en el momento preciso, ¿verdad Ana?

- Tan verdad como que estamos aquí contándolo-contesta

- No he parado de tener orgasmos que han ido subiendo de intensidad, cuando por fin la tenía dentro las envestidas eran tan grandes que se movía toda la mesa y ha llegado a caerse una de las sillas del lado contrario, vamos una pasada. Cuando yo ya no podía más ha seguido con Ana, y no veas como se lo montaba! Que si ahora por delante que si ahora por detrás, he visto cada uno de los cuatro orgasmos de Ana. Mientras yo le lamía por detrás y ha sido increíble porque tan ida estaba que he acabado dándole un mordisco en el cachete de su precioso trasero, le ha gustado porque justo en ese momento nos ha dejado su miembro para que nos lo comiéramos entre las dos, hubiera podido tomarme un café con leche con muy poco café con todo lo que le hemos sacado!

- Pandora, sexo en la oficina del bueno, ya lo sabes, José de Administración- me dice Ana como si me hiciera una confidencia a parte.

- Me tenéis acaloradísima con vuestra historia, mañana me paseo por administración a ver como está este José.

- Ni una palabra a nadie, como corra la voz por la oficina de lo bueno que es, en dos días nos lo cargamos.

- Palabra de honor, vuestro secreto está a salvo conmigo.

- Bueno y ahora tu historia- dice Marisa.

- Ni de lejos es tan buena como la vuestra, es más ni siquiera hay sexo…de momento.

Les paso el parte a mis dos amigas del alma, sé que mi historia no les llega ni a la suela de los zapatos pero la suya si que me ha servido a mi para algo, ese José me ha hecho crearme un reto, tengo que convertir a mi vecino en un amante tan bueno como él.

¡Al que madruga Dios le ayuda!



Son las siete cuarenta y cinco, el timbre de la puerta me despierta de golpe, medio dormida paso por el salón preguntándome quien será a esas horas, me acaban de robar 15 minutos de sueño sea quien sea me los va a pagar!
Abro la puerta y un joven muy joven esta en el rellano con las manos en los bolsillos de su pantalón tejano medio caído. No tengo ni idea de quien es.

- Pasa algo? Eres el hijo de la vecina de abajo?¿ le he inundado el piso a tu madre para que me despiertes a estas horas?¿ no tendrías que estar en el colegio?¿
- Perdona, perdona, de verdad que siento molestarte

Y se queda callado con la mirada en sus zapatillas deportivas sin sacar las manos de sus tejanos.

- Bueno pero…¿querrás algo no? O sólo has venido para ver la cara que tengo cuándo me levanto?
- No verás, quizá no es el mejor momento pero tengo que ir a la uni y cuando vuelvo tu nunca estás...
- Y?¿?¿
- Soy malo follando y he pensado que quizá tú puedas enseñarme…

Vale, yo que creía que lo había visto todo no puedo dejar de sorprenderme, me quedado tan alucinada por la pregunta que ¡he olvidado darle un guantazo! miro un poco más despacio al individuo en cuestión. Alto, como todos los jóvenes de hoy en día que tantas vitaminas y homeopatía les han dado que ahora tienen que fabricar camas más largas porque sino no caben, fuerte, con hombros anchos, seguro que juega a waterpolo en la “uni”, cabello claro rizado, no, mejor dicho enmarañado, una ligera sombra de barba rubia en el rostro, labios sonrosados y los mismos, pero de verdad que los mismos ojos que tenía el gato con botas en SHREK. Con una mirada como esa hasta yo me derrito.

Una oportunidad se la merece el chico.

- A ver, date la vuelta.

Me muestra su espalda ancha, bajo la vista directamente a su trasero, si decido ayudarle al menos que no sea demasiado esfuerzo.

- Bien,
- Eso es que sí? Pregunta con cara de alucinado.
- No, eso es que te voy a dar una oportunidad, pero primero quiero saber lo que hay debajo de esos tejanos tan horrendos…

El pobre, asustado mira a derecha e izquierda y saca las manos de sus bolsillos para acto seguido hacer la intención de bajarse los pantalones allí mismo.

- Pero que haces? Quieto, quieto, lanzado!! Dime a que hora vuelves de la uni y ya veremos si te doy oportunidad de explicarte mejor.
- Sobre las cuatro de la tarde, dependiendo de si me trae un amigo o de si mi padre se pasa a recogerme, es que no tengo coche propio, lo comparto con mi hermana y hoy le toca a ella.
- Vale, Vale - uff era para pensárselo un poco más y me explica la biblia!-Quien de los dos llega antes?
- Mi padre.
- Pues procura que hoy te pase a buscar él, porque si no llegas antes de las cuatro me habré ido y habrás perdido la oportunidad ¿de acuerdo?
- Si - responde con una enorme sonrisa luciendo unos preciosos y perfectos dientes. Señor, ¡benditas ortodoncias!
- Otra cosa… Edad?¿? eres mayor de edad verdad?

No vaya a ser que me detenga la policía por corrupción de menores o algo así.

- Si, claro, tengo veintiuno.
- Vale, pues ahora discúlpate otra vez por haberme despertado a timbrazos y vete a la uni. Ya nos veremos.
- Si, bien, bien, vale, lo que ust…tú digas, te pido disculpas...

Cerré la puerta, miré el reloj que había sobre el bufet del recibidor y suspiré profundamente, ya no valía la pena volver a la cama, pero quizá no me fuera tan mal el día al fin y al cabo ¡Al que madruga Dios le ayuda!

LOCURA

Locura.

(De loco).
1. f. Privación del juicio o del uso de la razón.
2. f. Acción inconsiderada o gran desacierto.
3. f. Acción que, por su carácter anómalo, causa sorpresa.
4. f. Exaltación del ánimo o de los ánimos, producida por algún afecto u otro incentivo.
con ~.
1. loc. adv. Muchísimo, extremadamente.
de ~.
1. loc. adj. Extraordinario, fuera de lo común.



Me gustan las locuras en las que no hay uso de razón, me encanta no considerarlo primero aunque luego sea un desacierto. Me gusta que me sorprendan esas locuras sobre todo si son producidas por algún afecto u otros incentivos relacionados contigo. Me encanta que me exalten el/los ánimos, muchísimo, extremadamente. Y si, me gusta lo extraordinario y fuera de lo común.

Querer


Quiero ver que te excita tenerme cerca, quiero notar un bulto en tus pantalones cuando me tocas, te quiero dentro de mí, quiero que seas brusco que me demuestres cuanto me añorabas, quiero que me lastimes, quiero que empujes, que entres, que salgas a lo bruto, quiero urgencia, violencia, quiero que me arranques las bragas de un mordisco, no quiero precalentamientos ni juegos previos, quiero sexo, quiero que me broten lágrimas de placentero dolor, quiero que no te contengas, quiero que el calor sea insoportable, que me ardan las entrañas, te quiero profundo, duro, llenándome de ti, vaciándome en ti…



Aún quiero más…



Quiero que seas dulce conmigo, quiero besos eternos, jugosos, juguetones, quiero caricias, quiero la piel de gallina, quiero que me lamas despacio, que me susurres al oído, que me digas que me amas aunque solo sea fingido, quiero que me mires a los ojos, quiero ternura, sonrisas, que seas lento, quiero que seas pícaro, que me hagas desearte en lo más hondo, que me hagas vibrar con tus manos, quiero que tu cuerpo se enrosque con el mío, quiero que nos quedemos ensamblados durante horas, quiero que me hagas explotar, que tu estalles dentro de mi…



Soy así, lo quiero todo…de ti.

MIRADAS


Miradas, roces, palabras con doble sentido…sensaciones, imaginación, deseo, dolor, excitación, sentimientos…y al final alguien se lanza!

Me besó mal, rápido, como si me hubiese robado un beso, me sentía enloquecer, me iba y no sabría nunca que había pasado porque nunca volveríamos a vernos. Ese instante, ese momento, necesitas pensar, preguntas a miles pero nadie te responde, ni siquiera la conciencia, no estoy dentro de mi, ¿dónde habré ido? ¡Céntrate! Piensa, piensa… ¿Quién tiene las respuestas? Él.

-¿Me has robado un beso?
-Si.

Enmudecieron las palabras, corazones desbocados, los pensamientos han volado a lugares donde los tengan en cuenta, aquí nadie va a escucharlos. Los sentidos son los que nos envuelven, el tacto, el olor, el sabor, la vista, el sonido, todos son correspondidos, piel suave, olor intenso, sabor dulce, ojos preciosos, suspiros entrecortados…

No es mi tipo, yo no soy su tipo, lo sé, pero hay algo que nos empuja a estar juntos, a desear comernos el uno al otro y no hay explicación posible. Esto no llegará a ninguna parte, se va a otro país para no regresar, así que esto es un principio-despedida…amargo…¿Qué estoy haciendo? ¿Qué hace él? Historias condenadas al fracaso las hay a porrillo en cada esquina, ¿por qué no en esta?

Un beso suave, lento, lentísimo hasta hacer daño, las manos se nos escapan rebuscando entre las ropas del otro, todo es raro, diferente, conocemos el final de la historia pero seguimos construyendo puentes alternativos. Camisas en el suelo, zapatos olvidados quedan en el rincón. Pruebo el sabor de su piel, recorro su pecho con mis labios, dibujo largos caminos con mis dedos, exploro cada escondite, él descubre los míos, nos necesitamos aunque solo sea en ese momento, no podemos separarnos. Dicen que hay sexo sin amor, no lo creo, si bien entiendo que sea un amor efímero y que este dure lo que dure el sexo.


¿Será así esta vez? Será sexo y punto, los dos creemos que si, solo el tiempo lo dirá. Me repatea pensar así, en plan ¡soy una mujer y necesito estar enamorada! Nooo, no quiero, pero en estos temas no hay reglas ni conciertos, viene como viene…

El placer me arrastra hasta este mundo irreal, sus manos y sus besos me hunden en su cuerpo, el suyo en el mío, lento, muy lento otra vez, nos balanceamos uno dentro del otro, no puedo dejar de besar su pecho, sus labios, acariciar su espalda, enredarme en su pelo, llevarlo hasta el fondo de mi pozo, abandonarme sintiéndome acompañada.

Ese momento es irrepetible, el gozo, la lujuria que nos une, nos hace sentir cosas incongruentes y sentirnos maravillosamente bien al hacerlo, incomprensible.

Todo va cambiando, lo lento se transforma en veloz, los besos en mordiscos, las caricias en arañazos, el abandono en egoísmo, el sexo transforma sensaciones, su vacío se convierte en mi plenitud, por un momento no estás en el mundo. Él y yo.

Perfección. Alguien dijo: la perfección no existe.

Es de madrugada el barco zarpa, no lo veo en la cubierta, acordamos que no habría despedida…
Si alguien te propone una locura…¿Qué haces?¿ aceptas...aunque no te ofrezca todo lo que tu quieras...

Dar y recibir





-¿Te apetece tomar algo?


-Yo prefiero que me folles, pero como tu quieras…



Y no hay más palabras, solo sonidos, roces, caricias, suspiros, jadeos, sudores, ropa cayendo sobre el suelo, besos, muchos besos, mordiscos, lenguas húmedas, sexos calientes, alguna risa, algún tropiezo, tenerlo todo…no tener nada.

Así es el sexo, pasiones que se desatan y explotan, sensaciones que se imaginan y se palpan, suspiros al oído, caricias en el ombligo, calor en el estómago y fuego en el alma.



Me rodea con sus brazos inquietos, caricias infinitas que resbalan por mi piel como si estuviese plagada de caminos, me besa con esos labios dulces llenos de ternura, juega con los míos, respondo con bocados hambrientos, me olvido de todo, me concentro en el momento. Mis pechos lo esperan, sus manos los reciben, su lengua los atormenta, mis manos acunan su cabello, mi cerebro pierde el norte, me rindo, sucumbo a todos y cada uno de los instantes, el dolor de un mordisco, el gusto exquisito de un mimo sobre la herida.

Dar y recibir.

Beso su cuello, beso su pecho, me arremolino en su vientre, desciendo al paraíso que emerge entre nuestros cuerpos desnudos esperando mi boca, mis dientes, mi lengua, ansiosa, juguetona, atrevida, ¡me encanta! Entra y sale de mi boca creciendo más y más, oigo su respiración, exhalaciones anhelantes, más despacio, juegos de adultos.

Dar y recibir.

Me empuja entre sorpresa y desconcierto, un lecho nos espera, palpito por dentro, espero sus labios, sus manos, sus dedos sabios. Arrodillado ÉL en el suelo, mi sexo en el precipicio a salvo en su boca, movimientos certeros, ritmos sin pausa, tocar el cielo,

Dar y recibir.



volver a pisar el suelo…