jueves 4 de febrero de 2010

Querer


Quiero ver que te excita tenerme cerca, quiero notar un bulto en tus pantalones cuando me tocas, te quiero dentro de mí, quiero que seas brusco que me demuestres cuanto me añorabas, quiero que me lastimes, quiero que empujes, que entres, que salgas a lo bruto, quiero urgencia, violencia, quiero que me arranques las bragas de un mordisco, no quiero precalentamientos ni juegos previos, quiero sexo, quiero que me broten lágrimas de placentero dolor, quiero que no te contengas, quiero que el calor sea insoportable, que me ardan las entrañas, te quiero profundo, duro, llenándome de ti, vaciándome en ti…



Aún quiero más…



Quiero que seas dulce conmigo, quiero besos eternos, jugosos, juguetones, quiero caricias, quiero la piel de gallina, quiero que me lamas despacio, que me susurres al oído, que me digas que me amas aunque solo sea fingido, quiero que me mires a los ojos, quiero ternura, sonrisas, que seas lento, quiero que seas pícaro, que me hagas desearte en lo más hondo, que me hagas vibrar con tus manos, quiero que tu cuerpo se enrosque con el mío, quiero que nos quedemos ensamblados durante horas, quiero que me hagas explotar, que tu estalles dentro de mi…



Soy así, lo quiero todo…de ti.

jueves 28 de enero de 2010

MIRADAS


Miradas, roces, palabras con doble sentido…sensaciones, imaginación, deseo, dolor, excitación, sentimientos…y al final alguien se lanza!

Me besó mal, rápido, como si me hubiese robado un beso, me sentía enloquecer, me iba y no sabría nunca que había pasado porque nunca volveríamos a vernos. Ese instante, ese momento, necesitas pensar, preguntas a miles pero nadie te responde, ni siquiera la conciencia, no estoy dentro de mi, ¿dónde habré ido? ¡Céntrate! Piensa, piensa… ¿Quién tiene las respuestas? Él.

-¿Me has robado un beso?
-Si.

Enmudecieron las palabras, corazones desbocados, los pensamientos han volado a lugares donde los tengan en cuenta, aquí nadie va a escucharlos. Los sentidos son los que nos envuelven, el tacto, el olor, el sabor, la vista, el sonido, todos son correspondidos, piel suave, olor intenso, sabor dulce, ojos preciosos, suspiros entrecortados…

No es mi tipo, yo no soy su tipo, lo sé, pero hay algo que nos empuja a estar juntos, a desear comernos el uno al otro y no hay explicación posible. Esto no llegará a ninguna parte, se va a otro país para no regresar, así que esto es un principio-despedida…amargo…¿Qué estoy haciendo? ¿Qué hace él? Historias condenadas al fracaso las hay a porrillo en cada esquina, ¿por qué no en esta?

Un beso suave, lento, lentísimo hasta hacer daño, las manos se nos escapan rebuscando entre las ropas del otro, todo es raro, diferente, conocemos el final de la historia pero seguimos construyendo puentes alternativos. Camisas en el suelo, zapatos olvidados quedan en el rincón. Pruebo el sabor de su piel, recorro su pecho con mis labios, dibujo largos caminos con mis dedos, exploro cada escondite, él descubre los míos, nos necesitamos aunque solo sea en ese momento, no podemos separarnos. Dicen que hay sexo sin amor, no lo creo, si bien entiendo que sea un amor efímero y que este dure lo que dure el sexo.


¿Será así esta vez? Será sexo y punto, los dos creemos que si, solo el tiempo lo dirá. Me repatea pensar así, en plan ¡soy una mujer y necesito estar enamorada! Nooo, no quiero, pero en estos temas no hay reglas ni conciertos, viene como viene…

El placer me arrastra hasta este mundo irreal, sus manos y sus besos me hunden en su cuerpo, el suyo en el mío, lento, muy lento otra vez, nos balanceamos uno dentro del otro, no puedo dejar de besar su pecho, sus labios, acariciar su espalda, enredarme en su pelo, llevarlo hasta el fondo de mi pozo, abandonarme sintiéndome acompañada.

Ese momento es irrepetible, el gozo, la lujuria que nos une, nos hace sentir cosas incongruentes y sentirnos maravillosamente bien al hacerlo, incomprensible.

Todo va cambiando, lo lento se transforma en veloz, los besos en mordiscos, las caricias en arañazos, el abandono en egoísmo, el sexo transforma sensaciones, su vacío se convierte en mi plenitud, por un momento no estás en el mundo. Él y yo.

Perfección. Alguien dijo: la perfección no existe.

Es de madrugada el barco zarpa, no lo veo en la cubierta, acordamos que no habría despedida…
Si alguien te propone una locura…¿Qué haces?¿ aceptas...aunque no te ofrezca todo lo que tu quieras...

jueves 7 de enero de 2010

Dar y recibir





-¿Te apetece tomar algo?


-Yo prefiero que me folles, pero como tu quieras…



Y no hay más palabras, solo sonidos, roces, caricias, suspiros, jadeos, sudores, ropa cayendo sobre el suelo, besos, muchos besos, mordiscos, lenguas húmedas, sexos calientes, alguna risa, algún tropiezo, tenerlo todo…no tener nada.

Así es el sexo, pasiones que se desatan y explotan, sensaciones que se imaginan y se palpan, suspiros al oído, caricias en el ombligo, calor en el estómago y fuego en el alma.



Me rodea con sus brazos inquietos, caricias infinitas que resbalan por mi piel como si estuviese plagada de caminos, me besa con esos labios dulces llenos de ternura, juega con los míos, respondo con bocados hambrientos, me olvido de todo, me concentro en el momento. Mis pechos lo esperan, sus manos los reciben, su lengua los atormenta, mis manos acunan su cabello, mi cerebro pierde el norte, me rindo, sucumbo a todos y cada uno de los instantes, el dolor de un mordisco, el gusto exquisito de un mimo sobre la herida.

Dar y recibir.

Beso su cuello, beso su pecho, me arremolino en su vientre, desciendo al paraíso que emerge entre nuestros cuerpos desnudos esperando mi boca, mis dientes, mi lengua, ansiosa, juguetona, atrevida, ¡me encanta! Entra y sale de mi boca creciendo más y más, oigo su respiración, exhalaciones anhelantes, más despacio, juegos de adultos.

Dar y recibir.

Me empuja entre sorpresa y desconcierto, un lecho nos espera, palpito por dentro, espero sus labios, sus manos, sus dedos sabios. Arrodillado ÉL en el suelo, mi sexo en el precipicio a salvo en su boca, movimientos certeros, ritmos sin pausa, tocar el cielo,

Dar y recibir.



volver a pisar el suelo…

lunes 21 de diciembre de 2009

SEXO EN MI ALCOBA (concierto)




Suena el teléfono

- Tengo dos entradas en la mano, vienes?¿
- Para quién?¿? – más vale asegurarse no vaya a ser que sean para ver el circo de su ciudad!
- Te encantará, no prefieres que sea sorpresa?¿
- No
- Baretos, copas, Madrid, noche, poemas….adivina!
- Vale, cuando?¿
- Esta noche, te paso a recoger a las siete y media.
- Perfecto.

Me recoge a la hora acordada, si es que este chico siempre ha sido de lo más puntual, un casto beso en la mejilla y nos metemos en su coche dirección al concierto. Me detengo un instante a mirarle mientras hace la maniobra. Está guapísimo, alto, moreno, siempre bronceado, musculoso en el punto justo. Lleva una camisa blanca y unos tejanos de botones, ¡Cómo me gustan los tejanos con botones! Quizá suene a tontería pero es que me pone el sonido al desabrochar el primer botón, el ruido que hacen los siguientes rápidamente, ese sonido es como una palpitación cloc, cloc, cloc, cloc y el premio está dentro como los kinder. Cierro los ojos un segundo, imagino como sería quitarle esa camisa, besar todo su pecho, desabrochar los botones de sus tejanos y abrir mi regalo…

Hace un frío de mil demonios pero dentro del coche el ambiente está caldeado, asientos de piel con calefacción interior, música para ir entrando en ambiente, conversación no menos caliente. Nos detenemos en un semáforo.

- Tengo unas ganas locas de besarte
- No te cortes

Y nos besamos, suave, calmado, apasionado, su mano se escapa de mi cuello, mi rodilla lo siente, sus dedos escalan despacio descubriendo mi secreto.

- ¡Llevas liguero! - exclama separándose de mi como si le hubiese pasado una corriente
- Algún inconveniente - respondo un poco desconcertada por su respuesta.
- Si, que va a ser difícil estar toda la noche a tu lado sabiendo lo que llevas debajo.

El automóvil de detrás nos avisa, el semáforo se ha puesto verde, tenemos que continuar. Las marchas se resisten, noto su entrepierna más abultada, la mía se humedece, mi boca empieza a salivar, mi fantasía se desata.


- Tengo ganas de ti

No dice nada, agarra el volante con más fuerza, concentra su mirada en la carretera y aprieta el gesto. La ciudad está delante de nosotros miles de luces encendidas, ningún rincón oscuro que conozcamos, ninguna calle de segunda. Pero soy juguetona y puedo ser mala, malísima. Alargo mi brazo y lo dejo caer en su rodilla, acaricio esos tejanos abotonados que me están haciendo perder el sentido. Noto sus músculos tensos, deslizo mi dedo por encima de la botonadura, me dirijo a su cintura la rodeo por el interior, acaricio su piel caliente paseando por el borde de sus calzoncillos.

Otro semáforo en rojo,

- No vamos a llegar al concierto
- Él lo entendería…

Y el beso tranquilo de antes no aparece, este beso es salvaje, sanguinario, primitivo. Sus manos se mueven veloces, mis pechos lo están esperando, aprieta tanto que duele, el placer es inmenso, agradezco estar sentada creo que sino me caería. Está tan encima de mi que no puedo moverme, no llego a sus preciados botones solo puedo acariciarle la espalda y dejar que siga matándome de gozo.

El conductor de detrás vuelve a avisarnos de que el semáforo ha cambiado de color, creo que esta vez ha sido algo más insistente. Por fin tengo espacio para moverme, ha vuelto a su postura y conduce muy serio. Aprovecho para desabrochar los botones de su camisa blanca, acaricio su pecho mientras el conduce, sé perfectamente lo que busca, sus nervios no van a resistir mucho más.
Por fin subimos la cuesta de Montjuic, el primer cloc se escucha en el silencio del coche, la música hace mucho que se paró pero no nos hemos dado cuenta, los otros cuatro cloc le siguen rápidamente. Fuera no hay apenas iluminación, hemos encontrado el callejón oscuro. Los cinturones de seguridad hacen ruido de metal al chocar con el cristal. Freno de mano. Es la guerra! Mordiscos, arañazos todo está permitido. No puedo esperar más, mi boca se va directa al premio que ahora aparece hermoso ante mí, palpitante, erecto, vivo, cálido, sabroso. Borboteo dulce, gemidos de gloria, sus brazos intentan apartarme, me resisto, gano yo, él se rinde, se desparrama en mi boca, caliente, dulce, muy dulce, rebaño, como, trago, limpio, succiono, beso calido, humedad, sexo anhelante. Movimientos complicados, rápidos, asiento hacia atrás, bragas perdidas, lengua ardiente, dedos sabios, malabarismos locos, tensión, mordiscos perturbadores, carrera delirante, meta cercana, exploto entre gritos, risas y no sé como, entre canciones de Sabina.
No hay tiempo de abrazos, besos calmados ni agradecimientos, el concierto ha empezado, cuando entramos se apagan las luces, los primeros acordes, Sabina sale al escenario no sé como pero nuestras miradas se cruzan, mirada pícara, comprensiva. Como si nos estuviese esperando…


martes 16 de junio de 2009



Marta y yo tomábamos un café de cortesía al salir del trabajo. No suele ocurrir, a ella normalmente la recoge puntual su flamante marido Jorge y se marchan los dos en el mega Mercedes que ella le regaló por su último aniversario normalmente yo me voy a casa en metro.
Uff me encanta ir en metro a la vuelta del trabajo, hombres hartos de pantallas de ordenador, de jefes tiranos, de clientes amargados, siempre soñando como podría ser su vida si abandonaran todo lo que tienen y buscaran aquello que quieren, me miran con lascivia, me encanta que me miren así, que me deseen con la mirada, que sus vergas reaccionen cuando mi boca se abre y mi lengua refresca mis labios…de todos modos ahora no los echo de menos, el olor a sexo caliente de Marta me inunda los sentidos.



Marta y Jorge son una pareja de revista, altos, guapos, delgados, perfectamente conjuntados y todo lo estirados que se supone que son estas parejas bip, pero tienen algo, un punto morboso que me atrae y me pone caliente al imaginar como deben follarse por las noches. Los imagino retozando entre sábanas de seda revueltas, sudorosos y rendidos a los placeres del sexo, vitales, hambrientos, cargados de lujuria, por eso me sorprende tanto la confesión que me hace Marta.

-Tengo problemas en la cama con Jorge

A punto estuve de tirarme el café encima al escuchar lo que decía. Guardé silencio e intenté no imaginarme ninguna situación de ambos follando, ¡JA! que lo intente no quiere decir que lo consiga.

Ella seguía en silencio.

Yo no podía creer que aquella pareja de guapos Danone, tuviese algún tipo de problema y menos que ninguno, uno de cama. Las imágenes de Marta chupando el pene de Jorge sin que este tuviese ninguna reacción se solapaban con las de Jorge penetrando a Marta por la retaguardia mientras que esta leía un libro, ambas imágenes muy alejadas de mis fantasías eróticas con ellos.

-¿No dices nada Pandora?


-Uff, yo escucho todo lo que quieras pero no sé que decirte


-Si te lo cuento es porque sé como eres, sé lo que es el sexo para ti, te he estado observando, te gusta cazar, te gustan los juegos, no tienes muchos prejuicios, ¿me equivoco?


De repente toda la situación se me tornó una trampa, ¿quien era la víctima ahora? ¿Qué pretendía con destapar mis cartas?


-No tengo nada que explicarte, si un caso eres tú la que tienes un problema así que déjame a mí al margen.


-Oh, por favor Pandora, no te ofendas, no es nuestra intención que te pongas a la defensiva, simplemente queremos que nos ayudes y no conocemos a nadie como tú- suplicaba Marta cogiéndome del brazo a la vez que yo me estaba levantando para irme de allí, algo en la frase llamó mi atención.


-¿Nuestra? A ver Marta, ¿de que me estás hablando?-le pregunté mirándole fijamente a los ojos


-Te hablo de Jorge y de mí, tenemos un problema y queremos que tú nos ayudes a resolverlo, no te vayas, deja que te expliquemos-en ese momento se abrió la puerta entrando Jorge en la cafetería y se dirigió donde estábamos nosotras.


Joder! Que bueno que estaba! Acercó sus labios a Marta que lo esperaba con un beso en los suyos, su complicidad quedo por entero al descubierto.
A mi me dedicó un simple Hola! Que no acabó de convencerme.

- ¿Qué pasa Jorge? ¿A mi no me vas a dar un beso también?

Un poco aturdido miró a Marta como si le pidiese permiso para besarme del mismo modo que había hecho con ella.
Marta respondió con una gran sonrisa.
En el momento del acercamiento supe colocar mi mano sobre la rodilla y al acercarse a darme el reclamado beso no pudo evitar rozarme con su entrepierna, descubrí su verga enhiesta luchando por salir de sus pantalones de pinzas planchados con ralla.

-No parece que tenga ningún problema, Marta y creo que a ti tampoco te pasa nada, ¿qué es lo que buscáis exactamente?¿?


-Los dos estamos sanos, a los dos nos gusta el sexo, pero desde hace ya unos meses cada vez que lo intentamos… nada, no surge nada, los dos estamos cachondos, su verga tiesa, mi coño chorreando pero es ponernos a la acción y todo se viene abajo.


-Marta no quiero ofenderos este es un tema muy privado y no sé que queréis que haga yo.


-Si no nos equivocamos a ti te gusta el sexo, mucho, incluso más que a nosotros, te hemos imaginado cientos de veces follando, nos pones calientes a los dos, sabemos que eres una maestra, conocemos a algunos de tus amantes y nadie dice nada explícito pero su mirada al hablar de ti cambia y se vuelven más seductores, más sexuales, es como si recordaran una follada contigo y quisieran rememorarla en ese mismo instante.
Queremos eso, que nos enseñes a follar, que hagas que entre nosotros las cosas no se vuelvan monótonas y aburridas, queremos follar hasta no tener fuerzas, que en nuestra casa se respire sexo por todas partes, queremos alimentarnos de sexo, queremos vivir para el sexo.

No me lo pensé.


-¿Estáis dispuestos a todo?¿No cuestionaréis nada de lo que os proponga?


-No, nos ponemos en tus manos desde ahora mismo, los límites los pones tú- contestó Jorge decidido.

Y así empezó una relación que todavía continúa, porque ya se dice, nunca se sabe suficiente…

martes 14 de abril de 2009

si lo quieres, lo tienes.




Descolocar a una persona siempre me ha atraído, encontrar un pececillo al que le falta el aire por unos instantes, ver como alguien se siente un gigante en un circo de enanos, como siendo cazador acaba siendo cazado, ese juego en el que, como no, acabo siendo la heroína del cuento salvando al príncipe.

Le he visto al doblar una esquina justo al salir de mi casa, su porte seguro, sabiéndose el centro de cualquier lugar hasta que se tropezó literalmente conmigo, evidentemente fue un truco mío, de todos modos todavía no siento esa lástima que ofrecen mis víctimas ya que seguro él también habrá utilizado en múltiples ocasiones esta “trampa”.

Se cruzan sus ojos con los míos (está perdido, pienso) al ayudarme a recobrar mi compostura (forma parte del truco, hacer de víctima) empieza el juego, el cazador se prepara.
- Lo siento, iba despistado y no me he percatado de que una mujer tan bella me atacaba por la izquierda.
(Sonrío inocentemente)
-No, no para nada, ha sido culpa mía a veces no sé donde tengo la cabeza y no miro por donde camino.
- No me extraña con esos ojos tan bonitos no quisiera que fueras mirando el suelo.
(¿Os habéis ruborizado a propósito alguna vez¿? Probadlo!!!!!!!!)
- Muchas gracias, pero de verdad discúlpame.
(En ese momento funciona bastante bien rozarse el codo o el tobillo haciendo ver que te duele un poco por el golpe)
- Oh, pero deja que te ayude- me dice cogiéndome del brazo y llevándome a un café cercano sin ni siquiera preguntar. – Solo o con leche?-pregunta.
Mirando alrededor como si no supiera como he llegado hasta allí contesto que solo y sin azúcar.
- Con lo dulce que eres no necesitas más azúcar, claro.
Durante todo el primer café y parte del segundo sigo haciendo la actuación de víctima digna de un oscar. Me explica su trabajo, donde vive, que tipo de vida lleva, que marca de coche tiene, etc, etc, y yo sigo siendo el corderito dejando que sus piropos me sorprendan a cada instante como si no los hubiese oído en mi vida.

Mira el reloj, la caza le está consumiendo demasiado tiempo así que decido dar mi primer paso.
- te estoy entreteniendo mucho, lo siento, yo también debería irme, ha sido un placer conocerte.
- No, no, no puedes irte ya, mira, la verdad es que me has gustado mucho y me gustaría salir contigo alguna vez, ¿me das tu teléfono?¿
Y ataco
- Como quieras pero yo preferiría ir a echar un polvo ahora mismo y ahorrarnos una cena de paso. Ahora que si lo prefieres te doy mi número falso y no nos volvemos a ver.

Ahí lo tenemos el pececillo sin aire, el gigante del circo, el cazador cazado.

- ¿eh?¿ cómo?¿? perdona, no entiendo?¿
- ¿Qué parte no entiendes?¿ ¿Qué quiera follar o que no te doy mi número?¿
- Wow, no me lo esperaba, yo pensé que te estaba ligando yo…eres una sorpresa para mi.
- Pues ya ves, si lo quieres lo tienes, si no, adiós muy buenas.
- Claro que quiero, pero ¿ahora?¿? dónde?¿?
- Vivo aquí al lado, si te apetece puedes subir conmigo.
Se levanta de un salto no sé bien si para que tooodos su músculos se relajaran o por la prisa por que me escapara.

Si de una cosa estoy orgullosa es que de que sé elegir bien y este caso no es una excepción. Ya en el ascensor comienza a besarme, realmente lo hace bien, sugiriendo lo dulces que pueden ser sus labios al principio y de la fuerza de los mismos después al morder ligeramente mi cuello dejándose llevar por el ansia de sus instintos. Le obligo a parar un instante después de que mi blusa esté en sus manos y su corbata en el suelo, ¡ya la recogerá cuando se marche!
Cuesta abrir la puerta de casa cuando alguien intenta besarte a la vez que sus manos recorren mis muslos, los sentidos no se coordinan con la misma facilidad que lo hacen habitualmente pero a pesar de ello consigo abrir la puerta hacerle entrar y volver a cerrar. (He de asegurarme de que lo he hecho puesto que según me he enterado después algún vecino se lo pasó en grande la última vez, ya os lo contaré otro día que sino me distraigo) Con una clara maña a base de práctica nos quitamos lo que nos queda de ropa entre mordiscos y estirones, risas y gruñidos antes de llegar al dormitorio, pruebo el sabor de su sexo erguido, sus dedos se humedecen entre mis muslos, su lengua se desata en mi boca, mis pechos enrojecen con el roce de su pecho. Horas de pasión sin control pasan ante nosotros sin hacer apenas mella en mi ocasional presa, su sexo revive una y otra vez al más mínimo mimo, mi sexo responde por igual dejándose explorar en cada embestida, el sudor cubre nuestros cuerpos haciendo que se deslicen uno sobre otro con mayor facilidad, rozo cada rincón de su piel, él de la mía, cada recodo, cada abertura, cada pliegue no quedando nada ajeno a ese recorrido, si primero son los dedos los que exploran, los labios, tanto de uno como del otro, afianzan las conquistas y se entretienen con ellas haciendo que los momentos de descanso no sean más que el preámbulo de lo que volverá a suceder otra vez más. No se trata de una lucha pero sin duda quiere dejar bien claro que no es un principiante y quiere estar a la altura de lo que se ha encontrado que no es para menos. Insiste en cambiar de posturas, en torturarse a cada momento conteniendo sus fluidos para prolongar más mi placer, he encontrado un buen amante sin duda, quizá si que deba darle mi teléfono….

Y vosotros?¿? Habéis sido cazadores cazados?¿? víctimas cazadoras?¿?¿ Os han pedido el teléfono sin más y luego han llamado?¿? o no han llamado?¿? Lo pedisteis vosotros?¿? os lo dieron?¿? resultó placentero?¿?

miércoles 25 de febrero de 2009





Antes de continuar tengo algo más que deciros que no dije en mi presentación, el cuerpo que me porta es de una mujer muy real, de carne y hueso, su nombre no puedo desvelarlo porque ella lo ha decidido así, y yo siempre respetaré sus decisiones. Pero no me gusta referirme a ella como “mi cuerpo” ya que ella no es mía sino parte de mí lo mismo que yo de ella. A ella también le gusta diferenciar cuando escribo yo o cuando lo hace ella por eso he elegido un nombre, una diosa griega, ¡Cómo no! Pero para mí tiene un significado especial, es la diosa de la salud, la que puede curar los males tal y como hizo conmigo cuando me dejó formar parte de ella, es un galantería que me permito, una forma de agradecer poder estar aquí, una forma de corresponder su generosidad…se llama Panacea.
Y como lo prometido es deuda creo que ahora ya puedo continuar con la historia que empecé…

Le encontré en un bar una tarde que había quedado con un ardiente conocido. Se me quedó mirando embelesado, cuando nuestras miradas se cruzaron, lo supe, si, desde ese mismo instante, supe lo que él había visto y porqué lo había visto. Se dio cuenta de ello por eso intentó evitarme.
Así que le di una excusa a mi acompañante que, aunque fastidiado porque acababa de perder la oportunidad de follar conmigo aquella noche, supo entenderme y me despidió con una agradable sonrisa.
Me senté a su lado en la barra del bar, él incómodo intentó apartarse pero con una mirada supo que no tenía nada que hacer, había caído en mis redes como esos pececillos que acaban en el plato de cualquier mesa. Él iba a ser mi plato aquella noche.
No había secretos, tanto él como yo sabíamos lo que éramos. No es fácil encontrar a alguien como yo en un mundo tan lleno de gente, las pocas veces que ocurre pueden pasar dos cosas, o ambos nos lanzamos a una entrega total y lo disfrutamos o como en aquella ocasión, tienes que hacer de psicóloga y demostrar que lo mejor es dejar que nuestro ser fluya dentro del cuerpo que hemos encontrado.

· ¿Te gusta?
· ¿Cómo dices?
· ¿Qué si te gusta tú cuerpo?
· No, ¿debería?
· Yo creo que si, más de una mujer está pendiente de ti esta noche. Claro que no saben que no tienen ninguna posibilidad estando yo aquí.

En ese momento recorrió el local en busca de aquellas mujeres de las que yo le estaba hablando, y se dirigió a mi.
· No puedo
· ¿Porqué?
· Tendría que abusar de este cuerpo, no creo que lo desee y además no lo he hecho nunca, no quiero obligarle.
· Mira a un cuerpo como el tuyo no creo que le moleste lo más mínimo- y dirigiendo mi mirada al bulto que tenía entre las piernas le dije- ¿Qué ha pasado para que te formes esa idea?
· Hubo una vez… quise ser yo una vez, pero él no quiso, nunca lo he vuelto a intentar.
· ¿Y qué pasó exactamente esa vez?
· Encontré a una chica, estaba con su novio y me sacaba de mis casillas, era casi más erótica que tú.

He de decir que aquel comentario me molestó un poco pero viendo que el pobre era muy novato decidí no decir nada y dejarle que me siguiera contando la historia, aunque ya imaginaba donde iría a parar.
· Me acerqué a ellos, la chica y yo nos tocamos, acariciamos y un poco más, pero cuando el novio también quiso participar esta polla inmensa se echó atrás y me dejó en evidencia- exclamó cabreado.
· ¿Me estás diciendo que tuviste un gatillazo porque un tío quiso participar?
· No, no fui yo, nunca dejaría pasar una noche de sexo, fue este cuerpo, Jandro se llama, sencillamente no quiso seguir, desperdició la ocasión de una de las mejores folladas que haya podido ver, tiene demasiados prejuicios en varios aspectos del sexo.
· ¿Cuánto llevabas con él?- pregunté pensativa, tenía que arreglarlo de algún modo para conseguir mi objetivo, soy egoísta lo sé, pero en mi condición no es una ofensa, sino todo lo contrario, denota mi franca personalidad.
· Poco, lo sé, pero imaginaba que le conocía bien.
· ¿Y por eso has dejado de intentarlo hasta con las mujeres? ¿Sabe lo que sé está perdiendo?
· Si, pero no quiero que vuelva a pasar, yo no le dejo a él y él no me deja a mi.
· Tengo la forma de arreglarlo, concédele tregua, deja que elija una presa enséñale lo que puede llegar a sentir y poco a poco podréis ir conociéndoos.
· Ya ha elegido
· Lo sé, ¿y que vas ha hacer al respecto?
· Follarte y demostrarle a este cuerpo todas mis habilidades.
· ¿No me pides opinión?
· No hace falta, has venido buscando eso precisamente, te olvidas de que lo he visto.
· Bien, estamos de acuerdo, ¿nos vamos?
·
Y los dos nos fuimos a su apartamento, precioso por cierto, a Panacea le encantaría vivir en un sitio como este dada su sensibilidad con la decoración, se hubiera corrido ella sola en cuanto hubimos abierto la puerta.
No sé si tenéis idea de lo que provoca en mi follar con alguien con las mismas cualidades que yo, y que además a todas luces, es prácticamente virgen. Para ello hay que estar bien preparada, despertar todo el potencial que tenemos no es fácil, hay que hacer que tiemble cada poro, cada recodo, para que se pueda tomar conciencia de todo lo que somos. Me propuse desde el primer momento hacer que fuera el mejor polvo de su vida, (el mío también) que él y su cuerpo entendieran todo lo que podían explotar y disfrutar, sin prisas, dejando que ocurriera poco a poco tal y como he aprendido al largo de muchas experiencias. Tenía que hacerlo realmente bien para compensar sus años de ascetismo, para demostrarle todas las ventajas de ser como somos, picar sus ganas de encontrar a otros a los que complacer a la vez que a él mismo.
Deslicé mis labios sobre la nuez de su garganta, fui besando hasta el lóbulo suavemente mientras él intentaba relajarse, susurraba en su oído palabras que sólo yo conozco logrando excitar todos los resquicios de su piel (¿no lo sabéis? La piel es el mayor órgano sexual del que disponemos). Después de lamer su cuello, dejándolo lleno de mis babas, acaricié cada centímetro de su espléndido cuerpo, ya tumbado en la cama le hice girar sobre si mismo para deleitarme con su espalda, froté mis senos contra sus omoplatos, restregué mi sexo sobre sus piernas dejando también que mis jugos cayeran sobre él, con cada roce yo me excitaba más, con cada caricia ese fuego que llevo dentro se iba encendiendo más, sabiendo que para él todo era nuevo.
Notaba su respiración contra el mullido colchón, a su vez él notaba toda mi piel sobre la suya, lenta, suave, caliente. Me entretenía en cada recodo, en la parte posterior de sus rodillas besándolas, en el interior de sus muslos, en los abombados cachetes de su culo, acaricié ese hueco que queda justo encima de las nalgas haciendo que por fin se erizaran todos los cabellos de su cuerpo. Se giró sobre si mismo sin que yo se lo pidiera, me mostró su rostro para que pudiera ver en el interior de sus ojos.

¡Vi fuego! llamas enormes en un baile grotesco, el deseo encendido en todo su esplendor, ¡lo había conseguido! Sus instintos se despertaron a la vez, el más primordial, primario, básico de todos, el sexo en estado puro. A partir de ahí no se resistió y dejó fluir sus ansias como creo que no había hecho nunca.

He de hacer un inciso para explicaros que realmente tenía una de las pollas más grandes y gordas que he visto en mucho tiempo ¡creedme! No es que me disgusten esas medianas morcillotas, todo lo contrario, me encanta jugar con ellas hasta que pueden ofrecerme todas sus virtudes, son muy buenas, pero no era el caso. Dicho esto prosigo con la historia que tenemos entre manos.

Agarrándome con fuerza me lanzó contra la cama tomando él la posición dominante, empezaba a salivar viendo mis erguidos pechos, se lanzó ávidamente a lamerlos y morderlos con una fuerza desmesurada, el dolor y placer que ello me causaba podía oírse sin mucho esfuerzo. Su polla rozaba mis muslos, se apretaba contra ellos, mi espalda se arqueaba mientras mi sexo goteaba imaginándola dentro de él. Noté la premura que sentía, la urgencia que regía sus movimientos, abrí mis piernas ofreciéndole mi sexo húmedo, no dudó, con un impulso salvaje se metió en él haciéndome exclamar de dolor y lujuria, con cada embate mi cuerpo temblaba, con cada asalto que recibía me regocijaba más sintiendo aquella polla enorme bailar dentro de mi. Fueron instantes, relámpagos, que no duraron más de lo que dura una tormenta en primavera, y él explotó derramándose por dentro y por fuera gritando al hacerlo, aullando de placer, sus jugos que tanto tiempo habían estado varados navegaban ahora entre mis muslos y mi sexo vibrante.
Le dejé coger aliento, respirar ese aire que durante unos instantes se olvidó de tomar, tan grande es el placer de una corrida entre nosotros que nos hace olvidar ese aire que para vosotros es tan imprescindible. No tardó más que un soplo en recuperar su vigorosidad y me encontré con su lengua limpiando todo lo que había empapado anteriormente, disfrutaba con ello y a la vez me hacía tomar conciencia de cuan grandes pasos daríamos a continuación.
Se desveló como un amante mejor que perfecto, supo reconducir mis jadeos hasta una sensación de placer continúo que parecía no tener fin, a cada momento se reinventaba sendas nuevas que me dejaban extasiada proporcionándome tal placer que acabé por abandonarme y quedar completamente a su merced. Supo aprovecharlo y darme entonces todo ese placer que antes sólo había obtenido él. Chorreando como estaba me hizo darme la vuelta, con una mano levantó mi culo mientras que con la otra no dejaba de frotarme, deslizaba sus dedos entre los agujeros de mi cuerpo indistintamente, por un momento temí por la salud de Panacea, ya que si la primera envestida en mi coño había sido dolorosa no podía imaginar que pasaría si la introducía con el mismo frenesí por mi culo, pero comprobé que había hecho un buen trabajo de lubricación y fue de lo más delicado al penetrarme, despacio, suave, podía notar el corazón en cada centímetro que ocupaba. Si antes había quedado por completo a su disposición ahora ya no me quedaba más que entregarle que mi propio goce. Poco a poco sus movimientos fueron acelerando, mis pechos bailaban a la par que sus embistes, sus dedos seguían, pese al movimiento de mi cuerpo, deslizándose entre mi clítoris y mi vulva, la locura se había instalado en mi, podía notar casi cada gota de sangre del cuerpo en mi coño y en mi culo, al borde de un precipicio, hinchándome de tal forma que me llevaría sin duda a explotar de forma desmesurada.
De pronto cesó, mi cuerpo convulsionaba pidiendo más, gemía del sufrimiento que me producía la sensación de vacío que su polla había dejado, le miré rabiando, y vi su sonrisa torcida, se abalanzó y volvió a lamerme como lo había hecho antes, yo no quería su lengua, necesitaba su polla, que acabara todo aquello que había empezado, me resistí intenté cerrar las piernas para que se apartara, me tenía sujeta por las rodillas y no podía, forcejeamos, en realidad sólo yo lo hice, él, imperturbable, seguía bebiendo de mi sexo, introduciendo su lengua hasta sitios que no había sentido nunca con una persona normal. Me sentía violenta, repleta de una agresividad que no había experimentado nunca, sudorosa, súper excitada, tenía ganas de arrancarle la piel, de tomar su polla en mis manos y yo misma introducírmela en el coño, pero no hizo falta, de pronto aflojó su presión y se colocó sobre mi, sin más movimiento su polla se introdujo en mi interior arrasando, empujando, arremetiéndome violentamente, casi no podía focalizar mi mirada de la rapidez con la que se movía, así exploté llegando a un primer orgasmo que batió todas las expectativas, haciendo renacer todo mi ser. Empapé su polla con mi corrida, pero no se detuvo, continuó penetrándome mientras que sucesivos orgasmos no dejaban de llegar, a cada uno, mis músculos se contraían aprisionando su sexo, gozábamos los dos, nos complacíamos ambos.

Hizo que mi posición cambiara sin apenas esfuerzo, quedé sentada sobre él, con su miembro dentro, le cabalgué a la vez que él saboreaba mis pechos enrojecidos por sus mordiscos, mis movimientos cada vez fueron más rítmicos, más audaces, ahora ya con cada gemido podía conocer la cantidad de placer que él experimentaba, supe controlarme un par de orgasmos más esperando para poder correrme otra vez con él. Cuando ocurrió yo me vaciaba a la vez que él me llenaba, una sensación incomparable a ninguna otra. Sus aullidos y los míos se mezclaban, no podría decir donde empezaba yo y donde él, seguíamos moviéndonos, balanceándonos el uno sobre el otro y su miembro no menguaba, podíamos seguir todo el día y de hecho lo hicimos…

Aquel polvo fue irrepetible, la sensación de desvirgar a alguien supera cualquier expectativa que te marques, a mi me sorprendió la capacidad de reacción, de lo poco que me costó hacer despertar sus sentidos, de lo rápido que él recordó lo que mejor se le daba y de lo bien que supo ponerlo en práctica.

Siempre recordaré a Jandro mi primer desvirgado…aunque…hubo otras veces que… bueno eso será otro relato, pero como siempre a cambio de algo…

Y esta vez… ¿Qué podéis ofrecerme?? Me gustaría conocer vuestras experiencias ¿Habéis desvirgado a alguien? ¿Qué ocurrió cuando os desvirgaron a vosotros? ¿Fue un buen polvo?¿?¿