al cine..............con pandora.



Javier me dijo un día que ir a una sala de cine para adultos era una experiencia inolvidable, en aquel momento pensé que estaba demasiado excitado para saber lo que decía. Mientras hablaba no dejaba de besar mi cuello susurrándome al oído, mi piel se erizaba con sus caricias y poco a poco fuimos dejando de hablar.

No solo las palabras forman un diálogo, nuestros cuerpos se enredaron en su propia conversación creando un texto infinito. Nuestras lenguas se enzarzaron en una competición en la que no había premio. Los abrazos y caricias eran como una charla a escondidas donde se habla de cosas prohibidas. Las fuertes piernas de Javier se tornaron posesivas al tiempo que las mías se felicitaban, como en una fiesta unas amigas cuando han conseguido su pareja. El amanecer nos descubrió sobre la cama, desnudos y dormidos, a modo de retrato al óleo. La luz entraba por los resquicios de la ventana despertándonos entre sábanas de seda y olores de sexo, mostrándonos el día que se nos regalaba.
El primero en levantarse fue él, preparó café que trajo a la cama donde despertándome con un beso en mi pecho volvimos a conversar, palabras sin sonidos, palabras con sentido.
Eso fue todo, no duró más que el calor de una mañana de primavera, pero aún recuerdo todas nuestras conversaciones como aquella que con palabras decía que ir al cine a ver una película para adultos era inolvidable… Ahora me dispongo a averiguar si tenía razón.

Compro mi entrada, pero no me dirijo a la sala, huyo a esconderme en los servicios para atenuar el palpitar de mi corazón y esperar que la luz de la sala se suavice, evitando así encontrarme con alguien conocido. Aunque estaría bien, ¿Qué nos diríamos? Seguramente yo ignoraría a cualquiera y con el bochorno me marcharía, pero no quiero que eso suceda, quiero entrar en la sala, descubrir el porqué es inolvidable.
Me decido a salir y me dirijo a la sala, apenas se ve nada, la luz de la pantalla en la que aparecen los nombres de actores que no conozco, no alcanza a iluminar el pasillo y las luces rojizas del suelo no son suficientes, aparece como por arte de magia a mi espalda un acomodador con una linterna pequeña en la mano, todo el mundo se gira en mi dirección, ¡y yo que pretendía pasar desapercibida! La única ventaja que le veo a la oscuridad es ocultar el rubor de mis mejillas. Me siento en la butaca que me indica el acomodador sintiéndome observada, por un momento le miro, noto su mirada en mis pechos, el brillo de sus ojos denota lascivia, aparto mi mirada violentándome con la situación. El desconocido acomodador se marcha del mismo modo silencioso en que llegó.

Ya sentada respiro hondo e intento relajarme, de todos modos no hago nada malo, tengo la misma sensación que una jovencita aterrada al ser descubierta por su madre besando a un muchacho en la puerta de su casa. Dirijo mi mirada a través del resplandor de la pantalla y observo a la gente que está sentada. Algunos están solos como yo, otros están sentados en pareja, y en la primera fila hay un grupo de cinco o seis personas pero no consigo descubrir si se trata de hombres o mujeres.

Empieza la película, me sorprende que la acción comience tan rápido, algún carraspeo y alguna risita, creo que no soy la única que acude al cine por primera vez. A los diez minutos de comenzar la película estoy excitada por completo, aparto la mirada de la pantalla para mirar a mí alrededor, y cruzo la mirada con una chica que está como a unos veinte asientos del mío hacia la derecha. No solo me cautiva como me mira, sino que me doy perfectamente cuenta de que tiene algo delante, con el fulgor de la pantalla adivino que es alguien lo que tiene delante, no se aprecia más que un bulto, intuyo que ese alguien está arrodillado delante de ella entre sus piernas y la falda le tapa. Me sonríe dándose cuenta de mi sorpresa a la vez que va desabotonando la camisa dejando que sus pechos desnudos brillen ante el resplandor de la pantalla. Excitada y avergonzada vuelvo a mirar la película con escenas de la misma índole que anteriormente, noto mi sexo humedecido, quizá debería salir del cine, pero algo me obliga a permanecer sentada.
El grupo de la primera fila se está moviendo pero no de su asiento, noto como se mueven en él, ahora veo mejor, ¡se están masturbando! puedo ver el miembro de alguno de ellos y su mano deslizándose sobre él, aparto la mirada hacia donde estaba la chica de antes y me quedo asombrada. Ahora hay alguien más en la fila posterior que inclinado sobre ella muerde sus pechos con avaricia, no puedo dejar de mirar, la escena es mucho más tórrida que la de la pantalla.
Sin darme cuenta de que hay alguien detrás una voz susurra en mi oído:
— ¿Te gustaría que te hicieran lo mismo?

Lo deseo, ¿por qué no reconocerlo? pero las palabras no salen de mis labios, no consigo decir nada, algo que retenga esa voz en mis oídos. El silencio otra vez.
No tengo tiempo de lamentar nada, noto que alguien se sienta a mi lado y me asusto, pero la voz me calma:
—Tranquila—me dice mientras desliza su mano sobre mi muslo y allí se queda quemándome la piel.
Pronto empieza a moverse, no tengo valor para girarme y ver quien es, pero dejo que me toque sin conseguir explicarme a mi misma que pretendo. Sus manos son grandes, noto como abarcan todo mi muslo con la palma, noto como se acerca más y desliza sus labios en mi cuello haciendo que me tiemblen las pierna y un pequeño gemido salga de mis labios. Muerde mi lóbulo suavemente, desliza una mano hacia mi vientre, desabrocha los botones de mi camisa despacio, mis pechos encerrados se muestran ante él, le oigo resoplar complacido. Recoge mi rostro entre sus manos obligándome a mirarle, por un momento no comprendo, ¡esos ojos! son los del acomodador, pero por otro lado, ¡es el rostro de Javier el que tengo delante! Me sonríe y me manda callar con un gesto.
—Déjate llevar— dice con voz rota.

Y lo hago, aparto todo prejuicio, toda vergüenza y me lanzo a disfrutar del placer del que sus labios me otorgan, mi falda se eleva sus manos se esconden, su boca me muerde, desvío mi mirada y veo a la chica, ahora es ella la que observa mis movimientos a la vez que se mete un dedo en la boca y lo lame con gusto. Javier retira mi ropa interior con delicadeza, con experiencia, se inclina ante mi y bebe mis jugos sediento, reclino mi cabeza y la chica de la derecha se levanta sentándose a mi lado, acerca su boca a mis pechos lamiéndolos con dulzura, mientras lo hace miro la pantalla por encima de su cabeza.

Hombres y mujeres se comen la piel, los miembros de ellos erectos e inflados intentan encontrar cobijo, ellas se prestan por completo. Mis deseos se descontrolan, necesito inmediatamente ser poseída, engullir un sexo entre mis piernas que apague mi hervor. Como si lo supiera noto el miembro de Javier en mis muslos y al entrar en mi no puedo evitar gruñir de placer estirando mi cuerpo levantándome del asiento. Es increíble el placer que siento, la excitación me agita de tal manera que tiemblo con cada caricia de la chica, siento cada empuje, cada embestida, estallando con ellas, rompiendo el silencio con un rugido ahogado por los labios de la chica enroscados en los míos. El placer fue tal que tardé en recuperarme, para entonces Javier estaba sentado a mi lado con el miembro entre las manos de la chica, mirándome feliz. Agaché mi cabeza sobre el y apartando a la chica saboreé todo su cuerpo con hambre, engullí con desesperación, animada por los sonidos y por las miradas de muchos de los que había en la sala. Me sentí protagonista de la escena, mis pechos chocaban con sus muslos y la luz de la pantalla iluminaba ahora toda la sala con la suficiente claridad como para ver como los demás también disfrutaban de sus cuerpos y de sus acompañantes de la misma forma que yo hacía. Cansada de la postura me senté de espaldas sobre Javier inclinándome lo suficiente como para que entrara dentro, mirando la pantalla al hacerlo, a penas unos segundo más tarde supe que Javier explotaba dentro, sentí su calor, su rigidez, en mi interior.

Momentos más tarde, cuado ambos disfrutábamos completamente saciados del resto del film me acerqué a su oído y le susurré:
—Tenías razón, es inolvidable, pero se puede repetir.
Me miró con una sonrisa en los labios y me besó. Supe sin duda que volvería a ocurrir

Comentarios

Mar ha dicho que…
wow... sólo eso.
Pablete ha dicho que…
Uffff, ¡que calentón! No me hagas eso, que estoy en la oficina.....jijiji

Impresionante como lo has descrito...

Un beso
Mys ha dicho que…
Chiqulla, estas cosas se avisan, casí me da un yuyu aki en el office.

Deberías advertirlo en tu blog

Aviso -Éste blog puede producirle un calentón!!"

Es que está la cosa muy mala y una ya no está acostumbra a estas cosas!!!

Un besazo guapa
Cruela ha dicho que…
Eso se llama una sesión golfa en toda regla, me sumo a las quejas de Pablo y Mys, pon un cartel de Aviso -Éste blog puede producirle un calentón!!"
está claro que prefiero el cine al canal plus... ahora tengo con más razón
Besotes
Belén ha dicho que…
Eso eso... el javier ese si que sabe eh? jajajajajajaj

Besos cinéfilos
Miss Betty ha dicho que…
Voy a prender el aire!...ja!

Nena, me EN CAN TÓ!

Muy bueno...
No Amarás ha dicho que…
Lo único que me queda por decir es que la sensualidad, cuando es natural, doblemente buena, y que adoptar una posición del kamasutra, sin haberlo premeditado deliberadamente, también doblemente bueno...
prometeo ha dicho que…
Por algo se le llama el septimo arte, aqui debiera ser el primero si siempre es asi.
Un fuerte abrazo.
Fruta Prohibida ha dicho que…
Relato muy bien hilado que te mantiene en suspense todo el tiempo.
Enhorabuena
El vecino del 4º ha dicho que…
total... pandora, en cada relato te creces, te sales, lo inundas todo, salpica tu esencia hasta el infinito...
la perfección no existe, al menos eso creo yo, pero esta historia se le acerca bastante...
besos-besos(hoy y con este relato, con lengua, no te importa no????...)

tu vecino del 4º
panterablanca ha dicho que…
¡Caramba, qué historia! Creo que voy a perderme en un cine de esos, pero deberías darme la dirección de este porque no sé si en todos se cogería la misma temperatura, jajajajajaja!!!
Un lametón de pantera.
jimmy ha dicho que…
Ho...ho...hola...soy jimmy, ya sabes que siempre miro de pasar por tu casa....pero es que con estos blogs que escribes no tengo palabras....
buen fin de semana, salud,
DINA ha dicho que…
Y esto en que cine dices que es ????

Hija, menos mal que a mi me ha pillado en casa, en el sofá, pero me ha dado un subidón impresionante... Es que me pongo cada vez que leo un relato tuyo !!!

Besos nena, y hasta pronto.

uffff, que barbaridad, aun me late tó !!!
Kaz ha dicho que…
Eres genial escribiendo, me encanta ^^
j ha dicho que…
Saludos Pandora. Vengo de tu visita a mi blog y me asomo brevemente al tuyo por primera vez. Escribes largo pero bonito, y lo más importante, da calor.
Te agrego a amigos y te sigo.
Un beso
j
tusitala ha dicho que…
Cuando vuelva a ocurrir, vuelve a contarlo!!!

Mmmm... que sensación más excitante la de ser voyeur en tus historias.

Besos húmedos.
The Final Straw ha dicho que…
Antes de nada hola, primera visita a tu blog y.... bufff sin comentarios. Estoy de acuerdo con los comentarios anteriores, como me llamen para una reunión voy a tener que ir arrastrándome.
caroline, yes ha dicho que…
Es la primera vez que me asomo por aca...
A medida que leia me iba imaginando cada movimiento...
wow!
que experiencia la tuya con lo del cine!

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