La primera mujer
adaptación libre.
“…y Dios creó al hombre a su imagen y semejanza…” Un buen proyecto sin duda, pero viendo que este era ocioso, sin alegría para disfrutar del mundo que él había creado, decidió crear a la mujer para que también la disfrutara y juntos poblaran la inmensidad recién estrenada. Quiso Dios que esta nueva criatura fuese perfecta, de curvas sinuosas al igual que los paisajes de su tierra, con montes elevados, llanos prados, y bosques secretos, con una sensualidad que animara a Adán a levantarse de la sombra del árbol.
Y así Dios creó a Eva, con unas caderas curvadas, con pechos elevados coronados por montículos oscuros recordando la cima de las montañas, con un vientre plano como muchos de los pastos de los animales y entre las piernas un bosque secreto que Adán no pudiera negarse a adivinarlo. La piel desnuda de Eva recordaba la luz del sol que Dios había creado, rivalizando con él en belleza. Sus labios encarnados que dejaban ver sus dientes blancos, eran como las frutas de los árboles de su jardín del Edén.
Viendo Adán tan magnífica hembra su cuerpo se endureció como el tronco de los árboles deseando poseerla en aquel mismo instante. No tuvo reparo en forzarla allí mismo agarrándola por la mata espesa de cabello que escondía sus pechos, en el mismo regazo del árbol que le había estado dado cobijo, los gritos de dolor de ella no le apaciguaron y no cesó de envestirla hasta que su cuerpo se hubo vaciado en su interior. Esto sucedía varias veces todos los días mientras que Eva, sin entender porqué Dios le habría dado este papel en el mundo, se sometía a todo lo que Adán se le antojaba.
Pero ya he dicho que Dios quiso que esta nueva criatura fuese perfecta y por eso le había otorgado algo que a Adán no pensó que fuera necesario, la capacidad de pensar. Y con ella Eva tuvo la suficiente sabiduría para saber esperar. Dejó que Adán se desfogara con ella, subyugándose a todos sus deseos con el ánimo de conocer a cuales de los placeres era más propenso este, asimilando con cuales de ellos podría ella alcanzar también el placer.
Cuando Adán estaba cansando de tanto poseerla se retiraba a la sombra del árbol y se quedaba dormido, era entonces cuando Eva se escondía en el jardín del Edén y olvidando la violencia de Adán se abandonaba a encontrar en su cuerpo los lugares que más la excitaban. Fue así como conoció a la Serpiente, esta no era sino otro hombre disfrazado enviado por el diablo para tentarla. Fue fácil seguir sus palabras. Ella tumbada sobre la hierba húmeda, hacía todo lo que la serpiente le decía. Rozaba con delicadeza sus pechos que se endurecían bajo sus manos, su vientre plano vibraba con las caricias de las plumas que ella deslizaba siguiendo todos los deseos de la serpiente, su sexo se humedecía y ella arqueaba las piernas deseando aquel músculo endurecido con el que Adán la poseía. La serpiente acostumbrada a ser humano y disfrutar de todos los placeres del infierno no pudo soportar ver como aquella hermosa mujer se retorcía de placer añorando ser invadida por un sexo caliente, abandonando la serpiente su disfraz se tumbó junto a ella que sorprendida escondió sus pechos bajo los largos cabellos. Pero el nuevo hombre sabiendo que el sexo de ella estaba inflamado por el deseo se los apartó suavemente para descender con su lengua por ellos, sabiendo que no encontraría resistencia alguna. El nuevo hombre recorrió con la lengua todo su cuerpo dejando que los gemidos de Eva se escucharan en todo el jardín, sabiendo con ello que disfrutaba de cada movimiento que el hacía. Eva despertó a su sexualidad yaciendo con la serpiente y por muchos días consecutivos cuando Adán se abandonaba al sueño ella se tumbaba con el nuevo hombre en el jardín.
En uno de aquellos días Eva envuelta de toda la sensualidad que inundaba el nuevo mundo imitando al nuevo hombre exploró de la misma forma el cuerpo de él. Recorrió con sus manos los anchos hombros, disfrutó del sabor de los labios y de la tersura de su piel, y llegando al músculo tenso de este lo engulló son su boca, con suavidad y agitación, pero sin la violencia que Adán le había enseñado. Todas las cosas que Adán la había obligado a realizar las hacía ahora con el nuevo hombre con inmenso placer, disfrutando al hacerlo como el mismo hombre al recibirlo. El nuevo hombre descubrió con alegría que aquella mujer violada tantas veces, obligada tantas otras, poseía en su interior la lujuria y el calor de la mejor de las amantes. Ella ahora llevando la iniciativa de sus encuentros era la que se le ofrecía de todas las formas posibles haciendo que entrara en ella por cualquiera de los orificios de su cuerpo disfrutando con cada uno. Cuando esta se le ofrecía sobre la hierba como si de un perro se tratara el se convertía en el perro macho dispuesto a saciarla, cuando yacía de costado él se recostaba también descubriendo formas de penetrarla que jamás había utilizado ni el mismo infierno, así poco a poco fue prefiriendo yacer con ella a escondidas en el jardín del Edén a hacerlo entre el calor de las brasas de las tinieblas. Él era el que la había tentado primero pero ahora podía ver claramente que quizá no hubiera sido de tal modo, sino que siendo parte de un plan él había sido el seducido, pero no pudo renunciar a su papel en aquel juego pues tanto su sexo como su corazón habían sido conquistados.
Así, viéndose sometido ahora el nuevo hombre accedió a todos los deseos de Eva, ella fue la que trazó el plan. El nuevo hombre fuerte como la más dura rama de los árboles mataría a Adán el violador, y nunca más regresaría al infierno quedándose con Eva por los siglos, a cambio recibiría el placer de Eva por todos esos siglos. Para sellar su pacto comieron los frutos del árbol prohibido cada uno de la mano del otro desplegando con ello la sensualidad de los labios al morder la fruta madura. Saciado el hambre hubo que apaciguar el hambre de sexo también, así que retozaron bajo el árbol una vez más antes del asesinato.
El nuevo hombre no dudó ni un instante, encontró a Adán durmiendo como siempre, y con una enrome piedra hizo estallar su cráneo dejándolo muerto. Después enterró su cuerpo bajo las laderas de una montaña lejana y regresó junto a Eva para yacer de nuevo con ella, pero se encontró con el rechazo de esta, que nerviosa por la falta cometida al comer del árbol prohibido, esperaba la visita de Dios su creador. Según el plan, el nuevo hombre pasaría a llamarse ahora Adán, suponían ambos que Dios no se percataría del cambio puesto que ambos eran bien parecidos físicamente, aunque no en el arte del sexo, pero eso era algo que Dios no percibiría.
Y no se equivocaron, Dios no consiguió saber que le ocultaban, pero no pasó desapercibido el hecho de que si que habían comido los frutos del árbol prohibido así que por ello fueron castigados, pero nunca supo darse cuenta del engaño del que había sido parte.

“…y Dios creó al hombre a su imagen y semejanza…” Un buen proyecto sin duda, pero viendo que este era ocioso, sin alegría para disfrutar del mundo que él había creado, decidió crear a la mujer para que también la disfrutara y juntos poblaran la inmensidad recién estrenada. Quiso Dios que esta nueva criatura fuese perfecta, de curvas sinuosas al igual que los paisajes de su tierra, con montes elevados, llanos prados, y bosques secretos, con una sensualidad que animara a Adán a levantarse de la sombra del árbol.
Y así Dios creó a Eva, con unas caderas curvadas, con pechos elevados coronados por montículos oscuros recordando la cima de las montañas, con un vientre plano como muchos de los pastos de los animales y entre las piernas un bosque secreto que Adán no pudiera negarse a adivinarlo. La piel desnuda de Eva recordaba la luz del sol que Dios había creado, rivalizando con él en belleza. Sus labios encarnados que dejaban ver sus dientes blancos, eran como las frutas de los árboles de su jardín del Edén.
Viendo Adán tan magnífica hembra su cuerpo se endureció como el tronco de los árboles deseando poseerla en aquel mismo instante. No tuvo reparo en forzarla allí mismo agarrándola por la mata espesa de cabello que escondía sus pechos, en el mismo regazo del árbol que le había estado dado cobijo, los gritos de dolor de ella no le apaciguaron y no cesó de envestirla hasta que su cuerpo se hubo vaciado en su interior. Esto sucedía varias veces todos los días mientras que Eva, sin entender porqué Dios le habría dado este papel en el mundo, se sometía a todo lo que Adán se le antojaba.
Pero ya he dicho que Dios quiso que esta nueva criatura fuese perfecta y por eso le había otorgado algo que a Adán no pensó que fuera necesario, la capacidad de pensar. Y con ella Eva tuvo la suficiente sabiduría para saber esperar. Dejó que Adán se desfogara con ella, subyugándose a todos sus deseos con el ánimo de conocer a cuales de los placeres era más propenso este, asimilando con cuales de ellos podría ella alcanzar también el placer.
Cuando Adán estaba cansando de tanto poseerla se retiraba a la sombra del árbol y se quedaba dormido, era entonces cuando Eva se escondía en el jardín del Edén y olvidando la violencia de Adán se abandonaba a encontrar en su cuerpo los lugares que más la excitaban. Fue así como conoció a la Serpiente, esta no era sino otro hombre disfrazado enviado por el diablo para tentarla. Fue fácil seguir sus palabras. Ella tumbada sobre la hierba húmeda, hacía todo lo que la serpiente le decía. Rozaba con delicadeza sus pechos que se endurecían bajo sus manos, su vientre plano vibraba con las caricias de las plumas que ella deslizaba siguiendo todos los deseos de la serpiente, su sexo se humedecía y ella arqueaba las piernas deseando aquel músculo endurecido con el que Adán la poseía. La serpiente acostumbrada a ser humano y disfrutar de todos los placeres del infierno no pudo soportar ver como aquella hermosa mujer se retorcía de placer añorando ser invadida por un sexo caliente, abandonando la serpiente su disfraz se tumbó junto a ella que sorprendida escondió sus pechos bajo los largos cabellos. Pero el nuevo hombre sabiendo que el sexo de ella estaba inflamado por el deseo se los apartó suavemente para descender con su lengua por ellos, sabiendo que no encontraría resistencia alguna. El nuevo hombre recorrió con la lengua todo su cuerpo dejando que los gemidos de Eva se escucharan en todo el jardín, sabiendo con ello que disfrutaba de cada movimiento que el hacía. Eva despertó a su sexualidad yaciendo con la serpiente y por muchos días consecutivos cuando Adán se abandonaba al sueño ella se tumbaba con el nuevo hombre en el jardín.
En uno de aquellos días Eva envuelta de toda la sensualidad que inundaba el nuevo mundo imitando al nuevo hombre exploró de la misma forma el cuerpo de él. Recorrió con sus manos los anchos hombros, disfrutó del sabor de los labios y de la tersura de su piel, y llegando al músculo tenso de este lo engulló son su boca, con suavidad y agitación, pero sin la violencia que Adán le había enseñado. Todas las cosas que Adán la había obligado a realizar las hacía ahora con el nuevo hombre con inmenso placer, disfrutando al hacerlo como el mismo hombre al recibirlo. El nuevo hombre descubrió con alegría que aquella mujer violada tantas veces, obligada tantas otras, poseía en su interior la lujuria y el calor de la mejor de las amantes. Ella ahora llevando la iniciativa de sus encuentros era la que se le ofrecía de todas las formas posibles haciendo que entrara en ella por cualquiera de los orificios de su cuerpo disfrutando con cada uno. Cuando esta se le ofrecía sobre la hierba como si de un perro se tratara el se convertía en el perro macho dispuesto a saciarla, cuando yacía de costado él se recostaba también descubriendo formas de penetrarla que jamás había utilizado ni el mismo infierno, así poco a poco fue prefiriendo yacer con ella a escondidas en el jardín del Edén a hacerlo entre el calor de las brasas de las tinieblas. Él era el que la había tentado primero pero ahora podía ver claramente que quizá no hubiera sido de tal modo, sino que siendo parte de un plan él había sido el seducido, pero no pudo renunciar a su papel en aquel juego pues tanto su sexo como su corazón habían sido conquistados.
Así, viéndose sometido ahora el nuevo hombre accedió a todos los deseos de Eva, ella fue la que trazó el plan. El nuevo hombre fuerte como la más dura rama de los árboles mataría a Adán el violador, y nunca más regresaría al infierno quedándose con Eva por los siglos, a cambio recibiría el placer de Eva por todos esos siglos. Para sellar su pacto comieron los frutos del árbol prohibido cada uno de la mano del otro desplegando con ello la sensualidad de los labios al morder la fruta madura. Saciado el hambre hubo que apaciguar el hambre de sexo también, así que retozaron bajo el árbol una vez más antes del asesinato.
El nuevo hombre no dudó ni un instante, encontró a Adán durmiendo como siempre, y con una enrome piedra hizo estallar su cráneo dejándolo muerto. Después enterró su cuerpo bajo las laderas de una montaña lejana y regresó junto a Eva para yacer de nuevo con ella, pero se encontró con el rechazo de esta, que nerviosa por la falta cometida al comer del árbol prohibido, esperaba la visita de Dios su creador. Según el plan, el nuevo hombre pasaría a llamarse ahora Adán, suponían ambos que Dios no se percataría del cambio puesto que ambos eran bien parecidos físicamente, aunque no en el arte del sexo, pero eso era algo que Dios no percibiría.
Y no se equivocaron, Dios no consiguió saber que le ocultaban, pero no pasó desapercibido el hecho de que si que habían comido los frutos del árbol prohibido así que por ello fueron castigados, pero nunca supo darse cuenta del engaño del que había sido parte.
Por los siglos de los siglos el engaño ha sido escondido entre las mujeres, que siguiendo las enseñanzas de Eva toman de los hombres aquello que más desean, cuando y como ellas desean.
Comentarios
Pues me gusta mucho mas tu versiòn de los hechos, sinceramente.
Màs emocionante y sensual... espero que el secreto se quede para siempre entre nosostras...
Besos
xxx
Ya ves, te devuelvo la visita. Creo que volveré más veces.
Besos de pantera.
muakkussss
Me alegro de haber encontrado tu blog.
Veo que te gustan los clásicos: Elvis, Ray Charles, etc. A mí también. No encuentro mucha gente que disfrute con esa música. Me congratulo de haberte descubierto.
Un beso.
Lamentablemente no siempre las mujeres podemos tomar siempre lo que deseamos, pero está buena la frase.
Volveré y ya te agendé!
Además, entre nosotras, yo creo que ocurrió realmente como lo cuentas tú, es más real y desde luego, mucho más divertido.
Besos niña y tenemos un CCC para la próxima semana !! ( Café, cigarro y cotilleos ) jajajajaja.
Un fuerte abrazo.
Quien sabe, igual ocurrió como explicas, de hecho el hombre siempre ha tenido su lado diabólico y vengativo.
Un beso.
Besos
Besos
Te abrazo
MentesSueltas
salud
besos-besos
tu vecino del 4º
Un abrazo.
Kssss Pandora
Te sugiero un autoregalo para San Calentín - el libro de Lucía Etxebarría que sale el 14 de Feb. Se llama "Lo que los hombres no saben" y puedes encontrar extractos de los relatos eróticos que lo componen en http://loqueloshombresnosaben.blogspot.com
Yo me lo compro fijo!
Un beso Carlos
Un beso
Me paseo por tu caja y la verdad es que me gusta ;) te robé el avatar jajajajjajaja!!!! me he dado cuenta al ver tu perfil, lo que tiene internet...
Muchas gracias por firmar en mi blog, espero que nos veamos por aqui o por alla ;)
Besicos